AVISO

A partir del 1° de Diciembre, este foro cesa su actividad, atento a que la nueva etapa de formación de líneas alternativas dentro del peronismo requiere, más que la ya agotada discusión acerca del PJ, un trabajo específico de análisis y propuestas que puedan fortalecer a los nuevos liderazgos peronistas liberales.

Nuevas notas en nuestra nueva página:

PERONISMO LIBRE
LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL
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Panorama político nacional de los últimos siete días

Paralelismo y poderes de facto
por Jorge Raventos


Los investigadores sociales que periódicamente miden el estado de la opinión pública detectaban hasta hace algunas semanas un significativo índice de crispación en la gente. Hoy, varios de ellos han empezado a emplear otras palabras para definir las sensaciones que predominan en la calle. “Hay hastío, hay desesperanza, hay bronca, hay irritación y también hay odio –describe uno de esos estudiosos-. Por supuesto, el blanco principal de los cuestionamientos y de los sentimientos negativos es el gobierno (más específicamente: los Kirchner). Pero la verdad es que hay una crítica más amplia que abarca a toda la clase política”.

Probablemente ese fenómeno que detectan las pesquisas demoscópicas esté motivado en el hecho de que la crisis que atraviesa el país y el clima enrarecido de la vida pública - que va adquiriendo temperaturas más elevadas, así el termómetro de la jefatura de gabinete no las detecte- es de orden principalmente político-institucional y la sociedad espera que sean los políticos los que le encuentren una resolución.

Decir que la crisis es de orden centralmente político no implica obviar los factores económicos. Varias provincias (entre ellas la de Buenos Aires) tienen sus cuentas en rojo; la sensible caída del intercambio (exportaciones e importaciones) subraya simultáneamente un creciente aislamiento comercial, una fuerte caída de las inversiones y un problema fiscal, mucho más si paralelamente se registran caídas en la actividad doméstica.

De la situación social da cuenta, ya que no las desquiciadas estadísticas del INDEC, la preocupación de la Iglesia que empuja con vigor la creación de un ingreso universal por niño. La mayoría de los niños argentinos son pobres y la mayoría de los pobres son niños. Si hay un punto de consenso en los sectores políticos argentinos, este es sin duda que esa situación necesita un abordaje inmediato. El oficialismo retacea hasta ahora el carácter universal a la medida proyectada. El gobierno prefiere administrar políticamente el pasa-no pasa. Tal vez llegue la solución, aunque lo que se debate ahora es cómo unir ese calmante social a un procedimiento que excluya el clientelismo.

No hay un motor exclusivo de la decadencia social (tres millones de pobres más entre el 2006 y el 2009; un agravamiento de las condiciones de indigencia); sin duda incide la desatención a la calidad educativa, la caída de días y horas de clase, que dejan fuera de juego a millones de argentinos a la hora de competir por un empleo; pero es relevante la caída en la creación de empleo (y de empleo en blanco, en primer lugar). Y, en última, decisiva instancia, el desaliento a la inversión.

El principal factor de desaliento es de orden político: no hay seguridad jurídica, hay arbitrariedad en las decisiones, el Estado promueve la quiebra de los contratos (estatización de los fondos jubilatorios personales de millones de personas, impulso oficial a la AFA para que rompiera sus acuerdos con emisores privados para terminar subsidiando con dinero de las jubilaciones estatizadas la televisación del fútbol por un canal oficial y a pura pérdida; procedimiento expeditivo y de dudosa legitimidad para aprobar una ley de medios electrónicas concebida como acción de guerra contra dos o tres grupos empresarios y periodísticos, etc.).

Lo que la crisis en última instancia hace es poner de relieve la fragilidad institucional del país, que en situaciones de menor tensión se disimula mejor. La exacerbación de las presiones que conlleva la crisis exhibe al desnudo que no hay amortiguación institucional, que las pujas de poder no tienen clivajes y terminan definiéndose con actos de fuerza. Los diálogos y la búsqueda de consenso entre los que quieren afirmar su poder y los que aspiran a reformarlo no pueden desplegarse en una atmósfera en la que una de las partes sólo concibe una “dialéctica del exterminio, donde un interlocutor bajaría el pulgar y el otro bajaría la frente”.

El oficialismo practicó un diálogo de ficción al tratar la ley de medios: prestó la cara mientras se expresaban opiniones adversas, técnicas, jurídicas y políticas, y luego impuso su mayoría para aprobar su propio proyecto sin cambiar siquiera errores, erratas o barrabasadas (total luego, para publicarlo en el Boletín Oficial, le introduciría correcciones clandestinamente).

El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires considera que el gobierno nacional infiltró espías en su administración para sabotear la creación de la policía metropolitana. El ex presidente Eduardo Duhalde y su esposa denunciaron que los espían y les escuchan sus conversaciones telefónicas. Otro tanto había dicho la jueza federal que se ocupa de la justicia electoral. Un amigo y ex funcionario de Duhalde sufrió esta semana por segunda vez en tres semanas una intrusión amenazante en sus oficinas. Contra el periodista Carlos Pagni, de La Nación, se desplegó un operativo hostil que sumó el espionaje y la ruin difusión de videos anónimos a través del canal oficial.

En San Salvador de Jujuy, entretanto, el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y los otros disertantes de un panel organizado allí por un colegio profesional fueron duramente agredidos por grupos que además se dedicaron a destruir las instalaciones. Morales denunció entonces, a la prensa y en el Senado de la Nación, que los ataques habían sido perpetrados por grupos dirigidos Milagro Sala, a quien describió como “líder de una asociación mafiosa" que tiene "línea directa" con Néstor, Cristina y Alicia Kirchner, y "que maneja dinero sin control".Según Morales (y su opinión encontró eco inclusive en dirigentes del peronismo jujeño) el grupo Tupac Amaru, que Sala conduce es "un grupo armado financiado por el Gobierno nacional, que agrede a quien piensa diferente". Agregó que "maneja el sub mundo de la delincuencia en Jujuy, al punto que cuando se roba algo en Jujuy, para recuperarlo hay que hablar con ella".

Ese grupo, que ahora debe ser investigado a instancias del Senado, por iniciativa de Morales, "tiene infiltrada a la policía", según lo que asevera el jefe nacional de la UCR ("En la jerga policial – relató- a la comisaría primera se la conoce como comisaría Tupac Amaru”, por la influencia que la señora Sala ejerce).

En fin, lo que describió Morales (un hombre que no ha abusado del “denuncismo”) es que "hasta el gobernador (Walter Barrionuevo, oficialista) fue superado" ya que "la que gobierna en Jujuy es Sala”. No en vano la llaman “la gobernadora”.

Se sabe, además, que la señora cuenta con personal armado y que adiestra a sus cuadros en el uso de armas y se sospecha que ha obtenido de las autoridades nacionales varios centenares de permisos de tenencia y portación.

En términos político-policiales, lo que Morales ha puesto sobre la mesa es una agresión a un adversario del oficialismo. Pero en términos político- institucionales lo que ha desnudado es la existencia de poderes fácticos que cuentan con armas y fondos (la propia señora Sala ha admitido que su agrupación recibe “partidas por 7,9 millones de pesos, mensuales;La plata llega desde el Gobierno nacional y a través del intendente Raúl Jorge, llega directamente a nuestra agrupación”) y cuya acción desborda al poder legal, creando una dualidad o, si se quiere un gobierno paralelo.

La sospecha de que un modus operandi similar al que encarna ahora tan ostensiblemente Milagro Sala pueda estar aplicándose en otros espacios, combinando ayuda financiera y organización de grupos de acción (eventualmente armados) es lo que ha agregado en los últimos días una cuota de dramatismo al clima enrarecido que Aníbal Fernández no observa.

Los sucesos de Mar del Plata, con bandas de violentos ocupando el Municipio, forman parte de ese cuadro de preocupaciones que, como telón de fondo, tienen la institución de las Milicias Armadas bolivarianas en la Venezuela de Hugo Chávez. ¿Acaso en el acto de desagravio que en la Capital le dedicaron a Milagro Sala sus amigos de Quebracho, Luis D‘Elía y otras “orgas” piqueteras no declararon que el denominador común de todos ellos es el chavismo? ¿Acaso entre el gobierno K y el régimen de Chávez no existe una relación muy especial?

Las suspicacias pueden responder a un exceso mental, pero lo cierto es que la realidad alimenta las deducciones. El oficialismo se siente frágil y, puesto que las encuestas indican que, con apenas el 20 por ciento de opiniones positivas, no puede sentirse amado, sería bueno que al menos le teman. Lo inquieta que el temor se evapore. Cuando eso ocurre la Justicia, por caso, se pone más activa. En ese sentido, en Olivos no dejan de leer el significado del fallo de la Corte Suprema que ordenó restablecer en la Fiscalía General de Santa Cruz al hombre que Néstor Kirchner desalojó arbitrariamente de ese cargo 14 años atrás, cuando aún no se había convertido en bonaerense y gobernaba aquella provincia austral.

Las denuncias radicales sobre el Jujuy del poder paralelo revisitan la cuestión institucional del bicefalismo. Al fin de cuentas, tan cierto como que a la señora Sala le dicen, por los motivos ya enumerados, “gobernadora”, es que al doctor Néstor Kirchner suelen llamarlo por razones análogas “presidente”, rango legal que perdió dos años atrás. Nadie ignora que las decisiones estratégicas del gobierno que encabeza formalmente la señora de Kirchner se adoptan en la Residencia de Olivos más que en la Casa Rosada.

El bicefalismo es otro punto vulnerable que el gobierno registra. Dos años atrás (en noviembre de 2007) en este espacio señalábamos ya que “ Kirchner está demostrando que su poder en el dispositivo oficialista seguirá siendo decisivo aunque sea su esposa la que ocupe legalmente el sillón de Rivadavia”. Y apuntábamos que “esa suerte de bicefalismo suele generar problemas políticos o institucionales o de ambas categorías”.

Cuando el gobierno paralelo deja de ser una suerte de extensión de los bienes gananciales matrimoniales y se combina en la fantasía o el análisis de la sociedad con la presencia de organizaciones mazorqueras apañadas por el oficialismo desde su ambigua bicefalía, la preocupación crece marcadamente y con ella aquellos sentimientos hondamente que empiezan a detectar los analistas sociales.

Ya se ha dicho, en la física de la política también se aplica el principio de acción y reacción.

octubre 23, 2009

URGE UNA REFORMA POLÍTICA

CRISIS DE LAS INSTITUCIONES POLITICAS
por Claudio Chaves

UN POCO DE HISTORIA

Cayetano Ganghi era un italiano cocoliche que vivía en la calle Artigas, frente a la Plaza Flores. Inteligente y pícaro había descubierto la manera de vivir bien acumulando fortuna y poder. Solía visitar los velorios y por algunos pesos convencía a los deudos, alzándose con los documentos del finado. Les compraba también a los vivos. Llegó a tener dos mil quinientas libretas lo que lo hacía ufanarse y declarar provocativamente: “Roca es un poroto a mi lado”.

Ofrecía sus servicios al mejor postor y su figura se hacía imprescindible para ganar elecciones. Al menos en la ciudad de Buenos Aires. ¿En que consistían sus favores? En una trama que comenzaba en los velorios y culminaba el día de las elecciones.

Por aquellos años, fines del siglo XIX, las elecciones eran un formulismo cargado de mentiras y trampas. El padrón se confeccionaba en cada distrito electoral los tres domingos anteriores al día de elecciones. Tomando el caso de Buenos Aires, un distrito era una parroquia. Allí en el atrio concurrían los paisanos con “sus” documentos para anotarse. Eran los punteros. Se inscribían las veces que fueran necesarias con los documentos provistos por Don Cayetano. Se cuidaban las formas. Cambiaban de ropaje e indumentaria. Toda una maquinaria que se aceitaba con los dineros del Estado que administraban los políticos de turno. Clientelismo político como se dice ahora.

Lo narrado era por supuesto mucho más civilizado de lo que ocurría veinte años antes. Cuando a punta de pistola, arma blanca o cascotes se apoderaban de las mesas volcando el acto electoral para el lado del más violento o del dueño del aparato del Estado. Algunas de aquellas jornadas fueron vivamente narradas por un actor de aquel entonces: “Fue tanta la indignación de los vencidos, que como era de práctica en semejantes casos, trataron de atacar las mesas. Las pistolas y demás armas portátiles de fuego, eran patrimonio de los ricos, y el revolver todavía muy imperfecto, por lo que, la lucha, quedó casi librada al simple y primitivo cascote, pues se peleaba a distancia, y el arma blanca se reservaba para los entreveros. Se hacían transportar del bajo, ponchadas de cascotes, mientras que los otros arrancaban los ladrillos de los muros y cuanto tenían cerca, dejando sin un azulejo, la cúpula de la iglesia de la Merced” (Armesto, F.: Mitristas y Alsinistas. Ed. Sudestada. Bs. As. 1969. Pág. 16)

Ganghi, ¡al fin y al cabo! era un sofisticado prestidigitador de elecciones fraudulentas. Bastante más civilizado.

Todo este ejercicio de violencia se realizaba mediante una maquinaria electoral de profesionales a sueldo que iban desde matones de daga ligera o guapos a revolver que a pesar de Don Cayetano resolvían las diferencias a los tiros. Fue resonante el caso de Juan Moreira. “En los pagos de Navarro y Lobos se recuerda todavía la lucha a muerte entre el gaucho José Leguizamón, autonomista de Alsina, y Juan Moreira nacionalista de Mitre. En célebre pelea, antes de los comicios, Moreira mató de una puñalada a su adversario y nadie podía ganarle en los comicios donde se presentaba…” (Cárcano, Miguel Angel: Saenz Peña, la revolución por los comicios. Ed. Nuevo Cabildo. Bs. As. 1963. Pág. 76)


LA REFORMA ELECTORAL


En estas condiciones no había república y menos democracia. Así lo entendió Hipólito Yrigoyen (ese fue el sentido de su lucha) y también Roque Saenz Peña que impulsó la reforma.

Democratizar el poder político significaba acabar con el fraude y el clientelismo. Era preciso aniquilar a la oligarquía política que no necesariamente coincidía con la oligarquía social como lo ha venido a demostrar Roy Hora en su libro “Los terratenientes de la pampa argentina. Una historia social y política 1860-1945”

Esta oligarquía política se perpetuaba en el poder merced al férreo control del aparato del estado y de una clientela al servicio de aquellos. A donde había engorde marchaban los profesionales del clientelismo. El engorde era fundamento del sistema político. “Las soluciones para elegir los candidatos se realizan en reuniones de dirigentes, al margen de la masa del pueblo. Resuelto quienes son los ciudadanos que deben ser votados, se somete la lista de candidatos a los correligionarios que aceptan generalmente la decisión acordada. Los hombres alcanzan el poder por este procedimiento” (Cárcano, Miguel Ángel: Ob. cit. Pág. 92) Cualquier parecido con la actualidad corre por cuenta del lector.

Urgía una reforma política profunda y Saenz Peña la encaró. El padrón electoral sobre la base de un nuevo enrolamiento militar, la obligatoriedad del voto y una justicia independiente del poder político fueron las bases sobre las que se erigió un país más democrático y un pueblo más soberano. Es preciso remarcar que el nuevo enrolamiento militar al transformar la libreta en documento de identidad acababa con el monopolio de las mismas en manos de los agentes electorales. Era un mazazo a la oligarquía política. Fue la ley 8129. Luego se pasó a la discusión sobre el padrón electoral confeccionado sobre la base del militar. Finalmente fue aprobado. Ley 8130. Los funcionarios encargados de la realización del padrón serían los jueces federales.

Finalmente la lista incompleta cerraba el círculo sobre los gobernadores electores, puesto que al ingresar las minorías ya no era necesario arrimarse al estado para ser elegido. No pasó la exigencia de Yrigoyen de intervención de las provincias donde gobernaba el “régimen”.

Naturalmente no se solucionaron todos los problemas. Los más importantes, sí. Y comenzaron otros. ¡Pero así es la vida!

Hoy nos hallamos luego de veintiséis años de democracia con otros problemas, sin embargo algo nos emparienta con aquellos años. Una nueva oligarquía política, desgasta la república y la democracia. Urge desarticularla.


LA REFORMA POLÍTICA QUE SE VIENE

Llegado el caso de que en las elecciones del 2011 Kirchner fuera el candidato del partido peronista y frente a él una fórmula, aún desconocida, fuera liderada por Drácula el pueblo argentino no lo dudaría un instante, votaría a Drácula. Esto, el gobierno lo sabe. Siempre consultó las encuestas. Kirchner está terminado. Sin embargo sigue haciendo maldades. Es su especialidad.

Pretende ser la representación del peronismo que va perder en el 2011, conducir la oposición y salvaguardar su inmunidad. Kirchner intenta retroceder en orden. Veremos si lo consigue.

Para alcanzar ese objetivo propone una reforma política que los diarios anticiparon y que todo indica es para embromar al peronismo republicano.

Una de las novedades sería que para presentar candidato presidencial el agrupamiento que lo haga deberá estar reconocido en todos los distritos (24) con un porcentual del padrón a especificar. El peronismo de estado no tiene problemas, el radicalismo deberá arreglar algunas cositas y el peronismo republicano está embromado. Hasta ahora es muy poco lo que los referentes de esta vertiente han hecho juntos de manera que si la propuesta pasa por el parlamento los principales dirigentes provinciales del peronismo republicano deberán sentarse, construir una alternativa nacional en todos los distritos y promover un acercamiento del pueblo a las estructuras políticas. ¡Casi nada!

Aparentemente la propuesta buscaría fortalecer al radicalismo, lo que no está mal y fortalecer al peronismo de estado lo que es un dislate. Y nada más.

En definitiva promover artificialmente el bipartidismo como si fuera una realidad de nuestra historia. El bipartidismo será una realidad norteamericana y quizás europea pero de Argentina no tiene nada. Nuestra tradición no es el bipartidismo. Siempre tuvimos multiplicidad de partidos que no hace al caso enumerar.

El otro aspecto es la prohibición de aportes privados a las campañas, puesto que el Estado sería el responsable de proveerlos.

¡Como siempre el Estado todopoderoso!

Un punto esencial que no plantea la reforma gubernamental es el voto electrónico. ¡Es natural que no lo hagan! Puesto que va en la lógica perversa del clientelismo. De hacerlo se acabaría con el clientelismo político de los fiscales a sueldo y de los dirigentes ubicados en las listas porque tienen en su derredor profesionales del activismo. Francisco De Narváez está pagando caro su error, de allí que haya hecho una sana autocrítica: “tenemos que revisar nuestro sistema decisorio. En términos de quienes están convencidos de integrar una lista y quienes están por conveniencia. Nos hacemos cargo y pagamos el costo político por haberlo hecho” (La Nación 17/10/09). Pero claro para eso hay que construir un partido y no una fundación. El voto electrónico ayudaría y mucho al menos a independizar a las formaciones políticas del enjambre de vivillos a sueldo de los electores.

El famoso puntero político nexo entre el pueblo y los dirigentes. Abnegado ciudadano que llevaba inquietudes y traía soluciones ha devenido en una mercancía que se compra y se vende como Cayetano Ganghi. Todo está corrompido. Una oligarquía política se atrinchera en las organizaciones partidarias. Hay que barrerlas.

Voto electrónico, bancas del partido, fiscalización y control de los partidos políticos por un organismo ad hoc creado especialmente para eso, son algunas de las medidas a implementar para salir de la ciénaga en que nos hallamos sumergidos. Y cumplir como manda nuestra Constitución en su artículo 38.

COMUNICADO

PERONISMO FEDERAL: LA RESPUESTA

Después de la derrota del kirchnerismo en los recientes comicios, a los argentinos les embargó una especie de desazón: no solo no hubo ningún tipo de cambios en la política oficial, sino todo lo contrario, se profundizo el modelo de patoterismo bolivariano.

Diálogos, cooptaciones, y dilaciones varias, además de algunos vedettismos inexplicables, fueron el aporte de la oposición a este clima de desesperanza.

Por lo menos en la superficie.

El peronismo, ya con sus dirigentes legitimizados por el voto del pueblo, vino trabajando con paciencia oriental para acercar posiciones, consensuar proyectos, y establecer la agenda del País que todos necesitamos.

Y esto es el Peronismo Federal: un espacio en pleno crecimiento, con militancia e ideas, federal y nacional, abierto a la participación y la renovación, con experiencia y capacidad de gestión.

Ramón Puerta y Juan Carlos Romero comenzaron a escribir este capitulo hace meses, imaginando un escenario democrático y plural, donde los dirigentes del peronismo real lideren el cambio urgente que la Argentina espera.

Felipe Sola, Jorge Busti, Carlos Reutemann, Alberto y Adolfo Rodríguez Saa han dejado claramente demarcado el terreno de la lucha de ideas inmediata: el congreso Nacional.

El nacimiento del bloque de legisladores será el marco desde donde se pondrá freno no solo a las desastrosas iniciativas del oficialismo, sino también a la falta de rumbo y de seguridades que toda Nación requiere.

Se ha dado un paso muy importante: el primero.

El Partido y el País necesitan de un Peronismo Vital, Moderno, Inclusivo y Democrático.

Este es el tiempo de la construcción conjunta, no de candidaturas mediáticas.He aquí el desafío.


MAURICIO SILVA
U.Pe.Fe.
PERONISMO FEDERAL

octubre 19, 2009

UN DÍA PERONISTA

El festejo por el 17 de Octubre trajo por fin un alivio político. Mientras Néstor Kirchner y su mujer organizaron un acto para demostrar su convencido peronismo, con Antonio Cafiero de trofeo, y Mario Das Neves jugaba su modesta carta en el sur, la verdad hacía su aparición en otra parte. El gran festejo peronista, por lo que significa como punto de partida de la recuperación del PJ y de la reconciliación del peronismo con los argentinos hartos del abuso en su nombre, tuvo lugar en el acto organizado por Peronismo Federal, sigla que ha terminado por englobar a todo el peronismo no kirchnerista, incluyendo a Duhalde y Reutemann, no presentes pero adherentes.

Quedó así el dibujo nítido ante la opinión pública de la actual interna peronista: por un lado el kirchnerismo, por el otro Peronismo Federal. Por fin, dos; frente a frente. También, ha quedado firmemente estructurada la campaña para la recuperación del PJ, que comenzará por la recuperación del PJ bonaerense. El resto de los temas, cómo serán las propuestas, la modalidad de las alianzas y quienes serán los candidatos del futuro PJ, será discutido después. Ahora todos los que componen Peronismo Federal, encarnan la aspiración de un peronismo democrático, republicano y federal, y por estas tres banderas darán la batalla en común.

Una buena oportunidad para que el Peronismo Federal comience a conducir será la próxima discusión de la Ley de Reforma Electoral. Deberá instalar con toda claridad en la opinión pública, la conciencia de por donde los Kirchner pretenden ahora controlar el voto de los argentinos. La inminente discusión en el Congreso de esta ley exigirá una gran participación colectiva para abortar los caballos de Troya que se pretendan instalar en ella –como el Colegio Electoral- para que, por ejemplo, un Kirchner que consiguiera mantener subyugado al PJ, tuviese entrada a una nueva presidencia aún con el voto popular en contra.

Precisamos algunas reformas –como al eliminación de las listas sábana-- pero lo que más precisamos es garantía de honestidad y respeto por el voto que cada ciudadano emita. Hay que transmitir que las inequidades que pueda introducir esta ley no van a ir en contra de un presunto monopolio como en el caso de la ley de Medios ni en contra de una corporación productiva como en el caso de la 125, sino, esta vez, contra de todos y cada uno de los argentinos, esta vez con el único poder individual que al ciudadano le queda, su voto no respetado y manipulado bajo el amparo de una ley.

octubre 17, 2009

Panorama político nacional de los últimos siete días

Complicidad de la víctima
por Jorge Raventos


“Besé la mano del guardián
y lo ayudé a bruñir cerrojos
con esa antigua habilidad que tengo
para borrar innecesariamente
toda huella de bien habida corrupción.
Permití las tinieblas,
rigores me tranquilizaron.”


María Elena Walsh, Complicidad de la víctima

María Dora Anahí Sánchez sostuvo por una radio porteña de gran audiencia que el poder central “disciplina con plata a los gobernadores”; agregó: “se sabe perfectamente que a muchas provincias las presionan con el voto de los legisladores”. Y concluyó: “Lamentablemente tenemos que reconocer que no tenemos un país federal”.

Ni la señora Sánchez es una politóloga ni sus aseveraciones son frases extraídas de alguna tesis académica: ella es senadora por la provincia de Corrientes y esas declaraciones son, más bien, una confesión. La senadora trataba de explicar por Radio Mitre por qué motivos había respaldado con su voto la ley kirchnerista de medios audiovisuales inmediatamente después de calificarla como “un mamarracho” y “un mamotreto”. Con cierto candor, la senadora arguyó que “votando a favor de esta ley por la que estaba tan interesado el Gobierno por lo menos se puede suavizar la relación con Corrientes”.

Correcciones clandestinas

Néstor Kirchner había ordenado que en el Senado no se tocara ni una coma. “El oficialismo no quiso ni siquiera corregir errores notorios y notables del texto que llegó desde la Cámara Baja: había que aprobar a libro cerrado para el proyecto no volviera a Diputados”. Como estaba cantado, la norma se votó con fallas de compaginación que volvían incomprensibles algunas secciones. Para poner las cosas en orden, el oficialismo decidió rectificar esos errores clandestinamente y así promulgó y publicó un texto diferente del que el Congreso había votado. ¿Un escándalo? Seguramente lo sería en un país normal. En la Argentina K no es más que “un detalle”. Hasta diciembre el oficialismo cuenta con una mayoría residual en el Congreso (emanada no de la última elección, sino de las dos anteriores: 2005 y 2007) que desaparece en ocho semanas. Con esa relación de fuerzas se considera autorizado a hacer lo que quiera.

Que ante una situación de emergencia financiera un gobierno provincial cierre un trato pampa con el poder central es comprensible, aunque pueda ser cuestionable. Lo que se ve menos lógico es que, si tienen problemas de recursos, los poderes provinciales no corcoveen cuando la caja central se queda con fondos que en principio son reivindicables por los distritos. Aun si se admitiera que las provincias “hacían negocio” entregando el voto de sus legisladores para contribuir a la hegemonía mediática del kirchnerismo si a cambio recibían fondos frescos o promesas de obras (esas obras generalmente sobrevaluadas que construye la administración central), lo que no se entiende es que hayan repetido la conducta y apoyado sin tocar un punto otras normas, en las que podían haber peleado simultáneamente por su caja y por su autonomía: la ley de presupuesto, la extensión (por varios años, ni siquiera por un ejercicio, como era hasta ahora) de media docena de impuestos sin cambios en los criterios de distribución y los “superpoderes”, que permiten al gobierno central manejar a su gusto y sin controles decenas de miles de millones de pesos.

Con ese comportamiento, los poderes provinciales que respaldaron al oficialismo se complicaron voluntariamente en la situación que había descripto la senadora correntina: la de ser disciplinados con plata. Admitieron que del llamado impuesto al cheque la Nación sólo distribuya a las provincias el 15 por ciento; no abrieron la boca sobre los fondos que, cuando se inició la reforma de jubilaciones de los años 90 y el sistema estatal de reparto debía atravesar una transición deficitaria, las provincias derivaron al ANSES (15 por ciento de la masa coparticipable). Hoy, cuando ANSES declara superávit y se ha transformado en una caja de financiación del sector público central, ¿no deberían volver esos fondos a la coparticipación de donde se extrajeron?

Los poderes provinciales que respaldaron los proyectos del oficialismo se contentaron con la modificación de la ley de Responsabilidad Fiscal, que –en lugar de los fondos que las provincias pueden reclamar- les entrega la libertad de endeudarse en gastos corrientes, al suspender por dos años los límites legales que lo impedían.

El centralismo fiscal


Conviene recordar algunos hechos. El país se encuentra en mora en cuanto a la discusión y establecimiento de un nuevo régimen de coparticipación federal. La Constitución de 1994 estableció un plazo de dos años para votar una nueva ley en la materia, que reemplazar la que en 1988 se aprobó con acuerdo de los grandes partidos. Todavía no se ha cumplido aquel mandato constitucional.

La Ley de 1988 aseguraba a las provincias el 57,66 por ciento de la recaudación de impuestos nacionales y, aunque fue modificada en 1992, las provincias nunca –ni siquiera durante la dictadura militar- recibieron en concepto de coparticipación porcentajes más bajos que los que perciben actualmente. En la década del 90 las provincias recibían automáticamente el 43 por ciento de los ingresos de la Nación; bajo la presidencia de Fernando De la Rúa, el 40,9 por ciento.Durante los gobiernos militares el porcentaje había sido de 32,6 por ciento. Hoy, apenas supera el 30 por ciento, lo que transgrede la Ley 23548 (art.7) que fija un piso mínimo del 34 por ciento.

El gobierno central transfiere, por fuera del régimen de coparticipación, pero justamente ese sistema es el que refuerza la dependencia y vulnerabilidad de los gobiernos provinciales, ya que esas transferencias discrecionales responden a un toma y daca cuyo objetivo es el disciplinamiento forzado: reciben por vía de concesión graciosa del poder central lo que en la coparticipación es automático y propio. Es obvio que este sistema vampiriza la autonomía política de las provincias. No puede existir un auténtico federalismo político que no estésustentado en la autonomía financiera de los estados provinciales. Por la inversa, cuando el gasto provincial se financia con recursos que emanan de favores de la caja central, cede la autonomía y se está en presencia de gobiernos provinciales débiles y dependientes.

Alieto Guadagni sugiere comparar con el caso brasilero “donde la tercera parte de los ingresos tributarios es captada directamente por los estados y municipios, y donde el impuesto que más recauda no es federal sino estadual”. De ese modo, apunta Guadagni, “ se consolida la autonomía política de los estados provinciales, ya que Brasilia solamente les financia la quinta parte de sus gastos, por este motivo los gobernadores ejercen su representación de los intereses locales sin ninguna atadura que los sujete por cuestiones de caja. Son así verdaderos gobernadores y no delegados del poder central."

Acá, en cambio, puede hablarse de “complicidad de la víctima”. La falta de insistencia, trabajo político y coordinación de los poderes provinciales para defender sus derechos ante el poder central los entrega, atomizados y vulnerables, a la dependencia en un proceso de concentración que actúa como un gran agujero negro. El resultado es que, pese a varios años en los que la economía mundial puso viento en las velas de la economía argentina, hoy hay más pobreza en la sociedad, es decir: provincias, empresas y ciudadanos más pobres. Y un país sin inversión, lo que se vuelve una carga para el futuro.

Estilo K

La gran fuerza concentradora se llama Néstor Kirchner: él manda, él dispone, él impone el ritmo, la intensidad y el estilo de los conflictos. Por la naturaleza de su sistema de poder, todo el dispositivo del oficialismo le está subordinado. Las cosas que ocurren en la esfera del poder, ocurren porque él las ordenó o porque él las aprobó.

Hoy se sabe que hasta se ocupó personalmente de seducir tránsfugas del Pro para que votaran los proyectos del oficialismo.

¿Es posible imaginar que el Canal 7 difunda un video anónimo, amañado por agentes de inteligencia, como el que intentó golpear a un prestigioso periodista del diario La Nación sin que Olivos lo apruebe? ¿Es posible que exista, lisa y llanamente, esa operación sin el úkase correspondiente? ¿Es posible (para no dejar de analizar la hipótesis) que esas decisiones y las ruindades que las acompañan corran por cuenta autónoma de un alma buena como el director de medios públicos o de los campeones de la ética que actúan de periodistas en el programa que hizo de hueco de salida de la operación de inteligencia? Las respuestas son obvias. Para Gerardo Morales, el principal vocero del radicalismo, no hubo dudas sobre la inspiración política de los grupos que el viernes arrasaron el salón de San Salvador de Jujuy donde debía participar de un panel y atacaron a los presentes, público y disertantes.

Otro tanto puede decirse sobre el proyecto de investigación compulsiva de ADN que el oficialismo ya aprobó en comisión en el Congreso y al que se refirió con vigor Elisa Carrió. No será la primera vez que bandera de los derechos humanos es empleada para una guerra particular.

Néstor Kirchner moviliza sus módicos ejércitos en distintos frentes, mientras en sus discursos enarbola por estos días “las banderas del amor y de la justicia". Conviene, siguiendo su viejo consejo, juzgarlo por lo que hace, antes que por lo que dice.Lo significativo es que, en paralelo con sus iniciativas, lo que se registra en el seno de la opinión pública es una caída continua en la imagen del ex presidente, tanto como en la de su señora esposa. Ambos orillan apenas los 20 puntos de imagen positiva en línea descendente.

Decadencia y ofensiva

Esa doble, en cierto sentido paradójica, circunstancia –imagen en decadencia, arrolladora ofensiva- se traduce en una agresividad en ascenso y en el mensaje implícito de que para Kirchner todas las batallas son “existenciales” (ponen en juego la existencia). Ese mensaje es el que algunas de sus víctimas y algunos de sus adversarios empiezan ahora a decodificar, a medida que van perdiendo las ilusiones en alcanzar acuerdos o consensos con Olivos. Parece claro que para Néstor Kirchner cualquier consenso se reduce a que los demás firmen al pie de las cláusulas que el redacta. De lo contrario…

Pese a algunas muestras externas de disciplina y hasta obediencia, en el peronismo se observa un hormigueo de inquietud: si la ofensiva de Olivos está destinada –como muchos temen- a culminar en una candidatura presidencial de Néstor Kirchner, el justicialismo estaría seguramente condenado a la derrota. Sin duda nunca superaría un ballotage. Y muy probablemente caería antes, sin llegar a esa fase decisiva.

En la provincia de Buenos Aires, en el poblado conurbano, una legión de intendentes peronistas está tratando de independizar las elecciones municipales de las elecciones provincial y nacional. “Si tenemos que perder, que sea por pecados nuestros, no por tirarnos al agua con un salvavidas de plomo”, resume la idea un jefe territorial. Los intendentes quieren autonomía táctica en cualquier caso. Muchos de ellos están analizando caminos alternativos a las boletas que pueda urdir Olivos. Un número importante alienta discretamente el armado de la Confederación de Agrupaciones Peronistas que impulsa Eduardo Duhalde para darle batalla a Kirchner en el distrito estratégico –la madre de todas las batallas- y en la puja por el control del peronismo.

Las víctimas de la agresividad K empiezan a alejarse de la servidumbre voluntaria, comienzan a cavar túneles de escape, tejen incipientes conspiraciones de autodefensa para recuperar la autonomía. No es negocio disciplinarse bajo la agresividad ni tras la decadencia.

octubre 15, 2009

17 DE OCTUBRE

La Peña Eva Perón invita a participar en el acto en conmemoración del Día de la Lealtad que tendrá lugar el próximo sábado 17 de octubre a las 17 horas, en el estadio de Obras Sanitarias, Avenida Libertador 7395 de la ciudad de Buenos Aires.

octubre 12, 2009

LA POLÍTICA O LA GUERRA POR OTROS MEDIOS

Terminada la vergonzosa votación de la ley de medios en el Senado, con la sumisión irresponsable de muchos senadores a las pretensiones manifiestamente anticonstitucionales del Poder Ejecutivo, la guerra contra éste continúa. Sin duda, con la misma intensidad con que este Poder ataca al pueblo al que debería expresar. Las armas de esta guerra despareja, en la cual el Poder Ejecutivo cuenta aún con su mayoría caduca, sólo pueden ser las de la política más refinada. ¿Cómo oponerse si no, sin el mayor de los ingenios y la más firme de las voluntades, a la violencia y prepotencia de los métodos de un Ejecutivo inescrupuloso?

De todas las oposiciones, la que más debe esmerarse es la interna en el Partido Justicialista. Esto, en especial, en vísperas de que sea presentada en el Congreso la Ley de Reforma Política, amañada para servir también a los intereses totalitarios y oligárquicos del actual minúsculo grupo gobernante que, a pesar, de lo reducido, mantiene en jaque a la Nación. Con el reingreso de Duhalde a la lucha por la reorganización democrática del PJ, son varios ya los que están en condiciones de acelerar y controlar ese proceso. Ante los atropellos del Ejecutivo, se debería también contar con una renovada conciencia y participación en este tema del hasta ahora dormido y prescindente Poder Judicial. Los Kirchner, si bien controlan aún los botones del Poder Ejecutivo y, por dos meses más, la mayoría en ambas cámaras, no controlan del todo el Poder Judicial y, por cierto, mucho menos al gran conjunto del justicialismo, donde además de Duhalde, están los Rodríguez Sáa, Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero, Felipe Solá, Ramón Puerta, José Manuel de la Sota, Carlos Menem, las figuras bisagra de Francisco de Narváez y Domingo Cavallo, y el gran aliado Mauricio Macri. Diferentes líneas internas de un espacio común, seguramente también diferentes equipos y diferentes propuestas, también diferentes aspiraciones, presidenciales o no, pero todos con una fuerte identidad común: antikirchneristas por convicción, habitantes del mismo espacio político abierto por Perón y nítidamente diferenciado del radicalismo (el otro gran partido) y republicanos y democráticos a rajatabla, aún debiendo pedir perdón por un pasado quizá menos lúcido. Alta política es mantener esa unión en conciencia de que se está combatiendo por la expresión de todos y de cada uno en ese espacio común, y por el derecho de los afiliados y del pueblo en general, a elegir entre todos ellos al que mejor los exprese en un momento dado.

Se trata de seguir una regla clara y compartida por todos. Antes que la loable “Moncloa” del bipartidismo, hay que hacer la Moncloa de TODOS los candidatos del PJ y crear una mesa común, capaz de atender a lo primero: sacar el PJ de las manos de los Kirchner y devolverlo a los argentinos.

octubre 10, 2009

Panorama político nacional de los últimos siete días

Los efectos de la confrontación
por Jorge Raventos


Como había sido previsto, el gobierno consiguió en tiempo récord que el Congreso (donde mantiene mayoría hasta diciembre, cuando asuman los legisladores electos el 28 de junio) le entregase obedientemente la ley de medios electrónicos a la que aspiraba.

El gobierno empeñó en ese objetivo un enorme esfuerzo y desencadenó una suma de presiones para sumarle apoyos a su proyecto. En esa tarea no miró pelo ni marca: se pegó al catamarqueño Ramón Saadi, al bussista tucumano Carlos Salazar, al derrotado radicalismo K de Corrientes y al ARI fueguino; prometió ayudas económicas a algunos y respaldos de diferente carácter a otros, para disimular esqueletos ocultos en algunos roperos. Tuvo una formidable capacidad de persuasión: senadores que hasta unos días antes calificaban la propuesta oficial de “mamarracho” y hasta habían suscripto documentos de rechazo al proyecto se convencieron de que estaban equivocados y votaron lo que sugería la Residencia de Olivos.

Néstor Kirchner no podía darse el lujo de perder en el Senado; ni siquiera de obtener una victoria limitada a la aprobación en general del proyecto pero que cuestionara algunos artículos que juzga esenciales; por eso, el oficialismo no quiso ni siquiera corregir errores notorios y notables del texto que llegó desde la Cámara Baja: había que aprobar a libro cerrado para el proyecto no volviera a Diputados, pues allí no alcanzarían los votos para una aprobación con mayoría especial.

Néstor Kirchner no ha conseguido reponerse aún de la derrota electoral del 28 de junio, cuando perdió con las reglas de juego que él mismo impuso (fecha adelantada, candidaturas testimoniales) y en lo que él mismo caracterizó como un plebiscito. Un nuevo retroceso ocasionado por otra batalla que él eligió dar habría dejado en evidencia el creciente vaciamiento de su poder. Se dijo en esta columna que para él, la perspectiva de que la ley fuera “aprobada sin tocarle una letra y cumpliendo estrictamente su voluntad tiene una lectura política inequívoca: es una manera de exhibir (ante los ajenos, pero sobre todo frente a los propios, asechados por el escepticismo) que el mando sigue residiendo en Olivos”.

La madrugada del viernes al sábado representó un alivio. Pero no alcanza para tranquilizar a Kirchner.La dinámica de confrontación permanente se agudiza a medida que se aproxima la fecha en que el gobierno perderá la mayoría numérica en el Congreso. El 10 de diciembre el oficialismo se quedará sin “la escribanía parlamentaria”, donde ha conseguido casi automáticamente durante seis años transformar sus voces de mando en leyes de la República o asegurarse la concesión de facultades extraordinarias o la cesión de atributos propios del Legislativo.

Paralelamente, las encuestas registran el continuo hundimiento de la imagen de la pareja gobernante en la opinión pública, donde apenas cosecha un 20 por ciento de adhesiones. Como alguien señaló por estos días, Kirchner nunca fue amado y cada vez le cuesta más ser temido.

Por eso necesita sobreactuar su actitud confrontativa y ejercerla sin descanso. Allí es donde entra la nueva fase de la ofensiva oficialista de Primavera: el intento de desembarco hostil en Papel Prensa, la empresa en que los diarios Clarín y La Nación conviven con el estado como tercer accionista (28 por ciento de las acciones). Kirchner envió allí a uno de sus mosqueteros preferidos, Guillermo Moreno, y éste se hace personificar por Beatriz Paglieri (una de sus espadas en el INDEC) a quien ya colocó en el directorio de la papelera, pero no por ello omite su propia acción directa.

Moreno cree tener la fórmula, si no para que lo amen, al menos para que le tengan miedo. “Afuera tengo a mis muchachos, expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable”, dijo – entre otras lindezas- el 14 de septiembre a un grupo de representantes estatales en la conducción de la papelera a quienes arengó en su oficina sobre la necesidad de controlar (intervenir, expropiar) la empresa y reclamó discreción y silencio sobre lo que allí se conversaba; aquella mención a “mis muchachos” pretendía darle énfasis a su exhortación. Uno de los funcionarios advertidos por Moreno, Carlos Collasso, narró lo ocurrido ante un escribano. El acta así librada es la base de una acción judicial contra el secretario de Comercio y su revelación ha generado un revuelo político considerable.

Las amenazas del secretario de Comercio no suenan como un inocente exabrupto en un país en el que, en vísperas de una elección provincial suceden muertes misteriosas maquilladas de suicidio.El acta de Collasso no parece haber sido la única reacción a aquellos raptos de ira de Moreno en los que invocaba “expresas instrucciones de la señora Presidente”. Hubo también renuncias. Una de ellas es particularmente significativa, pues corresponde a Mauricio Mazzón, hijo de Juan Carlos Mazzon, el jefe de la Unidad Presidente de la Casa Rosada y experto tejedor de operaciones políticas del oficialismo en provincias. El joven Mazzon es uno de los miembros estatales del directorio de la papelera y fue uno de quienes recibió más directamente las maldiciones y amenazas de Moreno el 14 de septiembre. Mauricio Mazzon y otro dimitente, Juan Drucker, procuraron divorciar su alejamiento del episodio Moreno (“de ninguna manera nuestras renuncias al directorio de Papel Prensa están relacionadas con ningún hecho vinculado a las versiones que son de conocimiento público"), pero no desmintieron la narración de Collasso. Si bien se mira, la aclaración parece confirmarlos.

La atmósfera confrontativa que suscita el oficialismo va así recalentándose: al acoso a algunos sectores y al embate contra el equilibrio y la sustentabilidad de las empresas atacadas, se suman abiertas amenazas de violencia física. ¿Piensa acaso el oficialismo que el país –y el propio gobierno- está en condiciones de soportar ese clima de tensión creciente durante los dos años que restan hasta el 2011? La lógica constante de Néstor Kirchner de levantar permanentemente las apuestas, que –más allá de su plausibilidad- parecías sostenible cuando el gobierno contaba con amplios márgenes de respaldo en la opinión pública y con una caja bien forrada, se le torna peligrosa después de la derrota electoral de junio, de la estrepitosa caída de su imagen y del aislamiento internacional que experimenta.

Los sectores acosados por el gobierno (y a esta altura quedan pocos que no hayan padecido sus embates) así como los que sufren las consecuencias de su “modelo” (que incrementó en 3 millones el número de pobres en los últimos tres años) no son la oposición política. Los partidos de la oposición pueden vacilar entre jugar fuerte ahora o guardarse para las elecciones de 2011. Los que se sienten existencialmente amenazados no tienen ese margen. En política también se manifiesta el principio físico de acción y reacción.

octubre 09, 2009

DOCUMENTOS PERONISMO FEDERAL



Distribuido por la Agrupación 8 de Octubre.

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PUERTA, REUTEMANN, ROMERO, RODRIGUEZ SAA, SOLA
LA FOTO DEL PERONISMO QUE VIENE


Luego de la derrota del oficialismo, y lo que es mas importante, del triunfo del Peronismo (solo para citar una referencia Santa Fe, Buenos Aires, y el conjunto de las provincias suman MAS LEGISLADORES PERONISTAS QUE KIRCHNERISTAS), la sociedad argentina esperaba un cambio.
Diálogos, Cooptación, Aprietes, Papelones internacionales, son apenas algunas de las perlitas que claramente demuestran que la administración de Néstor no solo no cambia, sino que profundiza el caos.
Frente a esta realidad, surgía la pregunta imprescindible:
¿El Peronismo donde esta? El peronismo moderno, de la producción y del trabajo, de la solidaridad y del progreso, de la democracia y las instituciones, de las mayorías que quieren la paz y la patria parecía, en apariencia, estar ausente.
Hasta ahora.
La reunión de estos dirigentes GANADORES, CON PRESENCIA TERRITORIAL, CON EXPERIENCIA EN LA GESTION, y sobretodo con VOCACION FEDERAL Y FRENTISTA, deja claramente establecido el parámetro por donde va a comenzar (o ya lo hizo) la reconstrucción del peronismo (primero) y de la sociedad nacional (como consecuencia inmediata).
Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saa y Felipe Sola expresan en este gran gesto de unidad la exigencia militante de renovación, territorialidad e ideas que los peronistas y los argentinos todos veníamos esperando.
Que esta “foto” sea el comienzo de una película con final feliz, es responsabilidad de todos.
Buenos Aires, 9 de octubre

MAURICIO SILVA
U.Pe.Fe.

PERONISMO FEDERAL

octubre 07, 2009

CON BANDEJA DE MASAS FINAS, LLEGÓ DUHALDE

Él es, por lo menos, de los que no se olvidan de los cumpleaños. Y llegó con su propia "atención", un día antes, para anunciar al resto de la familia que se va a encargar él mismo de ordenar el PJ. Nadie más adecuado, ya que conoce mejor que nadie el origen del desorden (también el del actual desorden de la Argentina, está vez sí, ahogada o a punto de, y reclamando, esta vez sí, sus mejores dotes de bañero y no de capitán). Su reingreso oficial en la disputa suena a reparación. El peronismo es cristiano y perdona, sobre todo cuando hace falta una ambulancia.

En su bandeja, trae la voluntad de hacer del PJ el otro polo del bipartidismo, y un entendimiento con muchos radicales embarcados en la misma cuestión. Este foro viene reclamando lo mismo desde su primer día. También parece haber comprendido que el polo peronista requiere amigos afines, y viene de visitar a Aznar en España, lo cual, sin ser todo lo que hace falta, es algo. Quiere hacer un conglomerado de partidos bajo la sigla del PJ: perfecto, va a conseguir nuevos amigos si se porta bien. Comprometido con hacer del PJ una fuerza democrática y republicana, tiene todo lo que hace falta para cumplir con este objetivo y conseguir el apoyo de todo el peronismo disidente para ese fin. Dice que quiere ser presidente otra vez. Cómo no, para eso el PJ tendrá por fin internas: él podrá competir con otros, incluyendo los de los partidos del conglomerado.

Masitas dulces, bien elegidas. Llegan a tiempo, además, en una hora en la cual cualquier noticia resulta buena, comparada con la nada.

octubre 04, 2009

EL REGALO DE CUMPLEAÑOS

El próximo jueves 8 es un nuevo aniversario del nacimiento del General Perón. Quizá los Senadores peronistas de la Nación quieran hacerle un regalo de cumpleaños el viernes, recordando que están donde están por ser peronistas y no por ser kirchneristas. La diferenciación viene al caso porque muchos confunden en estos días qué significa lealtad. Todos ellos, incluyendo los Kirchner que ya no son recuperables por ejercer la conducción, han aprendido que lealtad a Perón es antes que nada lealtad al pueblo. Hoy como ayer, su misión es servirlo. Fue la enseñanza de Evita, también, para quienes gusten de citarla como instancia revolucionaria superior al mismo General, y su última recomendación y legado; cuidar a Perón era cuidar al pueblo, y viceversa.

El General dejó de regalo al pueblo las creencias de éste articuladas en una doctrina escrita, como la Constitución no oficial del sentir profundo del pueblo más sencillo y humilde, como el conjunto compartido de normas y valores tradicionales que después, toda una generación de jóvenes vendría a cuestionar para luego, en su gran mayoría, regresar a la tradición. También el General dejó de regalo un instrumento, el Partido Justicialista, y no murió sin antes advertir que “Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada”, iniciando así la etapa plenamente institucional de un justicialismo que tendría siempre la tentación de retroceder a sus etapas iniciales, contestatarias, las del comienzo de la revolución.

Poca esperanza se puede tener en el peronismo, cuando los últimos peronistas vivos -- los que conocieron, obedecieron y se enrolaron en la doctrina y conducción de Perón, o sea en la lealtad jurada al pueblo argentino -- se confunden y creen que deben su lealtad a dirigentes que vienen equivocando el rumbo desde hace un buen rato. Olvidan la sabia recomendación del General de servir al pueblo, con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes. Todo parecería perdido cuando, desde los lugares que les ha dado el pueblo permanente y no un dirigente ocasional y descartable, permiten todo fuera de la ley –desde la manipulación antidemocrática en el Partido Justicialista hasta la más descarada corrupción desde el Estado, pasando por la tergiversación de una doctrina que el pueblo no se ha cansado de reivindicar frente a los atropellos a sus más íntimas creencias.

Sin embargo, otro de los regalos del General, para que no nos desorientemos en la eterna lucha argentina entre el bien y el mal, fue el de recordarnos la existencia y eterna vigencia de los “anticuerpos” en ese cuerpo vital del movimiento nacional. Ese último recurso de los organismos vivos contra la infección ideológica, la proliferación de células malignas y aún dentro de ese aparente coma agónico que, por su accionar, invariablemente termina en milagrosa recuperación. Diría aquel simpático dirigente santafesino, como el Gato Félix.

Tal vez sea la hora de retribuir a tanto regalo recibido. La hora también de reaccionar con entereza frente a la usurpación y de regresar a la mejor de las tradiciones, para seguir avanzando en la renovación y la modernización. La hora, en fin, de renacer en la esperanza, esa que nunca abandona a los que están por el bien. La esperanza, como tradición de este pueblo, también es doctrina.

octubre 03, 2009

Panorama político nacional de los últimos siete días

Ofensiva de primavera,
contraofensiva de verano
por Jorge Raventos


“Néstor no se fue ni se irá" Hugo Chávez (Isla Margarita, 25/09/09)

“Sólo nos iremos si nos echa la gente”
Emilio Pérsico (Buenos Aires, acto
piquetero oficialista 15/09/09)

El oficialismo está embarcado en su ofensiva de primavera: ha empeñado todas sus fuerzas y desplegado infinitas presiones para sacar del Congreso antes de que concluya octubre su proyecto de Ley de Medios sin más modificaciones que las escasas que se vio obligado a admitir cuando el proyecto se discutía en la Cámara de Diputados. Pese a todos esos afanes, aunque está convencido de que la votación general ocurrirá antes del próximo fin de semana y allí contará con suficientes votos, Néstor Kirchner no tiene todavía la seguridad plena de que el tratamiento en particular de la norma no le depare sorpresas desagradables. Las objeciones de conciencia de algunos senadores oficialistas o aliados pueden contribuir a que se introduzcan cambios en cláusulas que para Olivos son centrales: en particular la que fuerza a los grupos de medios a deshacerse de licencias en un plazo de un año.

Kirchner espera que ese emplazamiento permita a inversores nuevos (no nuevos para él, claro) ingresar en el negocio a precios convenientes. La idea de que la ley termine admitiendo plazos más extensos, de hasta tres años, como ha sugerido la oposición, lo pone muy nervioso: las elecciones presidenciales son en 2011 y él sueña con llegar a ese momento con la escolta de varios grandes medios adictos.

Además de las motivaciones específicamente ligadas al contenido de la ley, para Néstor Kirchner la perspectiva de que sea aprobada sin tocarle una letra y cumpliendo estrictamente su voluntad tiene una lectura política inequívoca: es una manera de exhibir (ante los ajenos, pero sobre todo frente a los propios, acechados por el escepticismo) que el mando sigue residiendo en Olivos. “Néstor no se fue ni se irá”, lo alienta desde Caracas su amigo Chávez. “Sólo nos iremos si nos echan”, resume desafiante el piquetero oficialista Emilio Pérsico. Ambos explicitan un diagnóstico y un programa, tanto para el oficialismo como para sus adversarios.
La ofensiva de primavera busca afirmar y acumular todos los instrumentos y recursos de mando posibles, antes de que el Congreso cambie de signo en diciembre con la incorporación de los electos el 28 de junio.

Mientras procura estos avances, el gobierno revela implícitamente la naturaleza defensiva de su estrategia, iniciando un repliegue sobre varios frentes. Un paso adelante, dos pasos atrás. Veamos: cuando la señora de Kirchner descubre -¡seis años después!- que los piquetes y los cortes de calles y rutas “impiden el ejercicio de los derechos de los otros“ lo que hace es confesar algo que quedó establecido por las luchas del campo del año 2008: el oficialismo perdió el control de la calle y ya no son más los piquetes y marchas propias las que prevalecen, sino que la calle es escenario de fuerzas ajenas y hostiles al gobierno, desde las movilizaciones agrarias a las de sectores que protestan contra la pobreza, el desempleo o por reivindicaciones ciudadanas o específicamente gremiales. Ante esta constatación, el gobierno se prepara para afrontar un desafío al que no estaba habituado. Ha producido sus primeros ensayos enfrentando la movilización de los trabajadores de Kraft, en un conflicto en el que el poder central estuvo dormido durante semanas.

Del mismo modo que perdió el control de la calle, el oficialismo ha extraviado la llave de la caja, otra de sus clásicas palancas de mando. No se trata de que el gobierno haya renunciado al manejo de la caja y al trapicheo con gobernadores e intendentes: lo que sucede es que la caja se ha ido encogiendo. Por eso, hay que echar subsidios por la borda, hay que recortar y mezquinar fondos a las provincias y, sobre todo, hay que buscar financiamiento externo. No hay plata, sin embargo, para una Argentina rodeada por la desconfianza. De allí que, con disimulos que nunca son suficientes, los Kirchner han emprendido el camino de Damasco o, más bien, el de Washington, donde está ubicada la sede central del Fondo Monetario Internacional.

Dominique Strauss Kahn, el número uno de la entidad, confesó que la propia señora de Kirchner había conversado con él y que pronto Argentina y el FMI tendrán “una relación normal”. Es decir: una relación regida por las normas, no un trato excepcional como el que los Kirchner estaban empeñados en tener…cuando no eran inquietantes las perspectivas de financiamiento. En breve el gobierno volverá a exhibir las cuentas ante el Fondo, para que sean debidamente examinadas. Se trata de otro notorio repliegue de Kirchner.

¿Y qué decir de la decisión de convertir a Agricultura de secretaría en ministerio, como inveteradamente reclamó el campo? Es cierto (y lo señaló Eduardo Buzzi, primera espada de la Federación Agraria) que esa transformación y “que Agricultura sea ministerio, en el esquema Kirchner, no es garantía de nada".

No es garantía de nada, pero si es admisión de algo: el gobierno siente su debilidad creciente y trata de distender la situación en algunos sectores; realiza maniobras envolventes para tabicar a las fuerzas hostiles y retardar su articulación y unidad. Para eso tiene que hacer concesiones.

Lo del ministerio agrario no es el único paso atrás. Otro, obligado, ha sido la remoción de Emilio Eyras de la conducción de la ONCCA, escorada tras el descubrimiento de la entrega de millones de pesos en subsidios irregulares. La salida de Eyras debilita otra pieza floja de la construcción kirchnerista: el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, ya golpeado tras el blooper de la invasión de cientos de inspectores impositivos en la sede del Grupo Clarín.

Otra evidencia del debilitamiento: a Néstor Kirchner se le achica la cantera para seleccionar funcionarios. Para reemplazar a Eyras tuvo que importar de Santa Cruz a su contador personal, Juan Manuel Campillo. El será quien administre ahora los mil millones de dólares que –sin demasiada transparencia- maneja el ente para pagar subsidios y compensaciones.

Kirchner mantendrá el ritmo de su ofensiva de primavera por las diez semanas que restan hasta el final del mandato de este Congreso. Tal vez antes de eso, anticipándose incluso al almanaque, se inicie la contraofensiva del verano.
Échenle la culpa a Pérsico.

septiembre 30, 2009

LA AGONÍA DEL PERONISMO

por Claudio Chaves

Sea como fuere, antes del 2011 o a partir de allí, el próximo gobierno tendrá un signo diferente al del peronismo.

¿Cuál serán sus colores y sonidos? Habrá que esperar. Muchos son los acuerdos que pueden realizarse.

Inevitablemente el kirchnerismo arrastra a la catástrofe al partido justicialista y este acompaña como un autómata las pésimas decisiones tomadas por la pareja gobernante. Resolución 125, Aerolíneas Argentinas, AFJP, adelantamiento de la fecha electoral, facultades extraordinarias, estatización del fútbol y ahora ley de medios audiovisuales. Hay excepciones en el peronismo pero lamentablemente, con ellos, no alcanza.

¿Que hilo conductor vincula cada una de las medidas tomadas por el parlamento a propuestas del Ejecutivo? La profundización del intervencionismo de estado en la vida pública de los argentinos o como dice el kirchnerismo la preponderancia de la política sobre el mercado.

El kirchnerismo entiende, y no se equivoca, que hay una porción significativa de argentinos que creen en las bondades del estado por encima de la actividad privada. Los partidos políticos no hacen más que reflejar esa realidad. Sectores del radicalismo, los socialistas en sus distintas variantes, la progresía y sectores del peronismo se encuentran atrapados entre un gobierno absolutamente desacreditado y ese mismo gobierno que los invita a votar a favor de principios caros a sus tradiciones culturales: el intervencionismo de estado. Valores que siempre profesaron. Ni que hablar de organizaciones sociales como la CGT o la UIA.

No hay porque sorprenderse si entendemos que el intervencionismo estatal se pregona en el país desde la década del 20, nada menos que desde el diario La Nación, (Ricardo Sidicaro: La Política mirada desde arriba) implementándose a partir del 30’. ¡Ochenta años de aplicación de estos principios han dejado una profunda huella! Debemos añadir que la Argentina practicó el intervencionismo a imagen y semejanza de lo que se realizaba en los países centrales. Intervencionismo que comenzó a ceder, como paradigma, sobre el final de los 70’. La caída del comunismo hizo el resto.

La década del 90’ trajo nuevos aires, sin embargo no ha vencido en todos los frentes. Ni podría hacerlo. Lo cierto es que el proceso de globalización, que es una realidad independiente de los gustos o los deseos de los hombres, no puede realizarse si no es impulsada por una filosofía defensora de la libertad.

El dirigente chino Wang Junten Director General del Centro de Comercio Internacional de su país y hombre de izquierda como lo es su gobierno afirmó en su visita a la Argentina “Nosotros queremos fomentar las relaciones bilaterales porque representa la tendencia mundial de la globalización. En esta era no sería adecuado imponer límites” (La Nación 27/9/09)

La izquierda china, como bien lo dice Wang, adhiere a principios tradicionalmente vinculados al liberalismo. Dato novedoso y que revoluciona los dogmas aprendidos a lo largo del siglo XX, cuando intervencionismo e izquierda eran un combo.

Volviendo a la década del 30’ y al peronismo ambos debieron dar una formidable lucha a favor del intervencionismo y el estatismo cuando este se imponía como una novedad en el mundo. Varias generaciones de escritores, nacionalistas, revisionistas, marxistas y también liberales aggiornados batallaron durante décadas para que la sociedad comprendiera las bondades del estatismo. Finalmente se impusieron. No les fue fácil ganar el debate. La Argentina venía de setenta años de liberalismo exitoso (1860-1930).

En síntesis cada período de la historia tiene su relato, esto es, un sistema de ideas que facilita la evolución y explica su sentido.

Una vez que las ideas se imponen puede ocurrir que el escenario cambie y esos pensamientos se ponen añejos. Ahí se suscitan los inconvenientes. Los cortocircuitos. De todos modos la realidad avanza. Se impone por la fuerza de los hechos. Claro podría hacerlo mejor si el sistema de ideas se actualizara al ritmo de la vida misma. Pero esto no ocurre puesto que una generación educada bajo ciertos dogmas se resiste al cambio. La educación es conservadora.

Veamos algunos ejemplos, el Ministro Pinedo, artífice del primer intervencionismo, fue atacado desde el socialismo, la democracia progresista, los radicales de Forja y de Alvear. Casi todo el abanico político por distintos motivos lo castigaba. Sin embargo fue el que construyó los primeros escalones de un intervencionismo ascendente. Fue un innovador. Tarde llegó el radicalismo, el socialismo, la democracia progresista y los conservadores a entender los nuevos tiempos. Por lo tanto los madrugó el peronismo. El justicialismo fue la continuidad de Pinedo, con justicia social y sonidos patrióticos.

Finalmente esos principios arraigaron. Se podría decir, exagerando un poquito, que en la década del 70’ ya no había argentinos que creyeran en las bondades del capital privado. Por el contrario el Estado era garantía de trabajo, equidad y justicia. Esas ideas continuaron vigentes en la década siguiente a pesar del crash del Estado. Pésimos servicios e hiperinflación. Tan confusa fue la situación que cuando el Presidente Alfonsín pretendió privatizar Aerolíneas Argentinas y ENTEL, fue el peronismo que con argumentos de soberanía nacional enfrentó la iniciativa. Recordemos nada menos que a Eduardo Menem oponiéndose a la propuesta y sectores del radicalismo de igual modo.

Cuando en la década del 90’ le tocó gobernar al peronismo y este llevó como ministro a Cavallo, al igual que Pinedo fue atacado por el conjunto de las fuerzas políticas que pensaban en antiguo. En este caso por razones bien distintas. Si aquel intervenía cambiando el paradigma del siglo XIX este desregulaba y liberalizaba modificando el paradigma de los últimos ochenta años. Los cambios dejaban mal parados a los antiguos. Como inteligentemente dice Beatriz Sarlo: “El menemismo ha sido una especie de ciclón que nos agarró a todos mal parados” (La izquierda en la Argentina. Ed. Manantial. Bs. As. 1998. Pág. 248). Las ideologías son construcciones de época. No sirven para siempre y en todo lugar.

No es un tema sencillo para los damnificados. Educados para una etapa, si esta cambia se produce un cortocircuito entre los saberes y la realidad.

EL PROGRESISMO

Este movimiento ideológico es el más reacio a cambiar. Su dogma es una catedral pétrea. Conservan en el viejo arcón de los recuerdos los perfumes de antaño. Lo acompañan sectores del justicialismo altamente dogmatizados.

Quienes hoy nos gobiernan no son precisamente peronistas en el sentido originario del término. Son camporistas. En otro artículo escrito por mí hace algunos años desarrollé con más amplitud el tema. Como síntesis podría decir que el camporismo fue la incorporación de sectores medios ilustrados al peronismo con todo su bagaje cultural: la revolución, la violencia, el elitismo, la interpretación y la conciencia del ser, frente al silencio inconmovible de las masas. Expresó también el giro a la izquierda de vastos sectores medios en la década del 60’ y su acercamiento al justicialismo. Pero peronismo propiamente dicho, jamás fue.

El progresismo y el camporismo se aferran a las verdades de origen. Son fundacionales. Aseguran que el futuro y el progreso se encuentran en los principios acuñados en la década del 30’. Sus relojes atrasan. Lo que era posible y necesario, hoy es obsoleto.

Como dice Santiago Kovadlof: “Contra toda evidencia histórica, la izquierda obcecada sigue creyendo que el estatismo es la llave maestra de la acción progresista” (La Nación 25/9/09).

En un mundo de fronteras estrictas y mercados super protegidos el nacionalismo y el “socialismo en un solo país” eran las puertas del porvenir, si se quiere, la alternativa al capitalismo liberal que tambaleaba.

Nada de ese mundo, hoy, está vigente.


El capitalismo liberal ha triunfado y la globalización se impone incontrolable. Un nuevo salto cualitativo de un capitalismo rejuvenecido.

En los nuevos tiempos que nos tocan vivir ya no es el intervencionismo de estado la palanca para la equidad. Todo indica que la autogestión se acerca más a esos objetivos.

Sin en algún momento la izquierda y el peronismo (tradicional) podían argüir ser los portadores del devenir hoy son el estandarte del atraso.

Y acá estamos frente a un intríngulis ideológico profundo aunque algunos políticos y periodistas sólo vean intereses acomodaticios de dirigentes pícaros.

En todas las épocas hay sujetos que cambian de opinión según sus intereses personales. Y va a seguir ocurriendo. No hay remedio para la volubilidad. No vale la pena hablar de ellos. Excepto que transformemos la política en un asunto moral. Lo trascendente son los cuerpos de doctrina que estos individuos encuentran en cada salto de garrocha. Lo importante no es el salto, ni quien lo hizo, sino los espacios doctrinarios a donde han llegado. Tomemos el caso Kirchner. Ha dado mucho que hablar su oportunismo respecto de los derechos humanos y la progresía. Se lo ha descalificado por su duplicidad ideológica y travestismo: de los 90 al progresismo. ¿Qué importancia tiene su oportunismo? Visto desde lo individual quizás mucha. No sería mi amigo, por ejemplo. Sin embargo lo crucial es el sistema de ideas que abrazó siendo presidente. La progresía lo entendió rápidamente. No le exigió un currículum ni pureza de sangre. Lo tomó como venía. Desde el poder impulsó todo lo que pudo esos valores y principios. Juzgar a Kirchner por su volubilidad es un esfuerzo sin destino.

EL DESTINO DE LOS KIRCHNER

Los kirchner hicieron una opción por la progresía porque esta corriente porta valores según es creencia en un sector numeroso de la sociedad. No era necesario este giro. El peronismo tiene medallas de sobra en su lucha por los humildes y la dignidad de los de abajo y cuando lo realizó en su década gloriosa no hizo concesiones a la izquierda.

Como son camporistas coquetean con la izquierda.

Sin embargo a lo largo de su gobierno la realidad fue imponiéndose e imperceptiblemente el matrimonio debió correrse de ese espacio. Sus aliados de izquierda fueron apartándose de ellos. Kirchner, entonces, se refugió en el peronismo de estado haciéndose jefe de un partido que el progresismo juzgaba inconvenientemente. Aceptaban a Kirchner a condición que liderara desde una formación política transversal y no desde el viejo peronismo.

Esa alianza se quebró y el 28 de junio apareció la fractura en la superficie. El matrimonio se lamentó del error cometido porque suponen que perdieron votos por aflojar el ímpetu revolucionario de su gestión. Observaron con cierta envidia la coherencia de Pino y Sabatella y decidieron un nuevo viraje a la progresía. Por esta razón todas las medidas que de ahora en adelante tome el actual gobierno van a tener sonidos y colores afines a esta corriente. Pondrán en un brete a sectores del radicalismo y del socialismo de Binner. El intervencionismo caracterizará las futuras propuestas.

De todos modos Kirchner no tiene futuro. Necesita ganar, no para ser candidato a Presidente en el 2011 sino para llegar al 2011.

En este sentido su conducta es muy parecida a la re-re de Menem. No perder vigencia hasta el final del mandato. Nada más.

Quienes intentan salvarse del naufragio son los progresistas y verán como lo hacen.

Algunos políticos creen que no son temas ideológicos lo que hoy se discute y divide a la familia argentina. ¡Por supuesto que lo son!

Se equivocan cuando afirman que los apoyos al gobierno nacional se deben, sólo, a los negocios, canonjías u obra pública. Que de hecho hay.

Lo cierto es que Kirchner acumula poder con un discurso estatista. Por algo será.

Desde aquella famosa frase de las “joyas de la abuela” lanzada con intencionalidad ideológica frente a las privatizaciones hasta la utilización de palabras como vaciamiento y entrega, el estatismo sigue vigente y paga bien.

Como si los ferrocarriles, los teléfonos, el gas, el agua, Aerolíneas en el momento que se las privatizó fueran una joya refulgente a la que se apelaba malamente, lanzando al estado nacional a la ruina y al despojo. En definitiva los políticos levantan palabras e ideas que consideran les da votos. Hoy el estatismo genera votos y Kirchner va a apelar a él.

Para quebrar el mensaje intervencionismo - progreso- futuro–equidad- justicia. Hay que insistir, insistir e insistir en que el progresismo es atraso. El porvenir está del lado del capitalismo triunfante desde 1989.

septiembre 28, 2009

DE LA VIDRIERA INTERNACIONAL AL SÓTANO NACIONAL

La Argentina tiene de todo, como en boutique. Gracias a una oportuna intervención de la comunidad judía, en forma de ultimátum, y de algunos amigos tradicionales de esa Argentina internacional que mantienen su fe en el país si no en los actuales gobernantes, el país lució mejor en las Naciones Unidas y en el G-20. Nos retiramos cuando Irán tomó la palabra y no dijimos tonterías, o no demasiadas que reclamasen la atención de la prensa. Los Estados Unidos contentos y Venezuela también, ¿qué más pedir a los dioses?

La recién estrenada vidriera internacional amenaza sin embargo con inminentes y profundas refacciones y habrá que ver ahí como va a quedar una Argentina atrapada de fondo en otros compromisos y otras estrategias que van a contramano de las reformas. Por eso, también en materia internacional, en la boutique cuenta más el desorden y caos del sótano, la invasión de ratas y la devastación del local, y eso es lo que la sensatez de los argentinos está esperando se arregle.

Hay nuevos arquitectos, planes, sugerencias; y nada que predomine aún salvo la idea general de no innovar con nuevos desatinos, como, por ejemplo, la ley de medios, la reforma política -que atañe profundamente al destino del PJ, por caso- y otras cuestiones que sólo prolongarían el desorden.

El tiempo internacional es incierto y nada de lo que hoy reluce va a durar. El tiempo nacional es misterioso, las olas profundas suelen no hacer ruido. Al sótano sólo le falta eso, el agua que se lleve todo.

septiembre 26, 2009

Panorama político nacional de los últimos siete días

Fugas, palos, subsidios y citas de los jueces
por Jorge Raventos


Después de una victoria en la Cámara de Diputados que celebró clamorosamente, el oficialismo llevó su ley de Medios con media aprobación al Senado una vez que el viaje al exterior de Cristina de Kirchner extrajo a Julio Cobos de la presidencia de la Cámara Alta, para ponerlo transitoriamente a la cabeza del Ejecutivo.

Aunque el gobierno consiguió que el trámite fuera conducido, en lugar de Cobos, por el bonaerense José Pampuro, no pudo imponer su deseo de que sólo lo analizaran dos comisiones del Cuerpo: no habrán sido las cinco que quería Cobos, pero terminaron siendo cuatro. Y, para preocupación de Olivos y Balcarce 50, ese repliegue no estuvo determinado tanto por la crítica opositora como por disidencias internas en el bloque oficialista. De hecho, al terminar la primera semana de sesiones del plenario de comisiones, la impresión dominante es que, aunque el oficialismo pueda alcanzar una aprobación en general del proyecto, la centrifugación del bloque que dirige Miguel Angel Pichetto terminará determinando que, en el análisis en particular, se modifique la redacción de varios artículos importantes (referidos al plazo que se otorgará a los multimedios que excedan los límites que fije la norma para que se “desapropien” de activos; a la autoridad de aplicación de la norma; a la incorporación, entre las empresas vetadas para prestar estos servicios, de proveedores del estado o empresas de que exploten negocios de energía o juego; a los derechos de las provincias, etc). El matrimonio Kirchner (él desde Olivos, ella desde las distintas estaciones de su periplo) sigue reclamando a las autoridades de su bloque que saque el proyecto de la Cámara aprobado sin ninguna variante. Es que si los senadores imponen algún cambio, obligan a la Cámara de Diputados a tratarlo nuevamente. Y Kirchner sabe que en tal caso se volverá dificilísimo volver a celebrar en la Cámara Baja. Sucede que algunos senadores se le fugan.

En cualquier caso, desde Olivos Kirchner sigue comandando lo que a sus ojos es una ofensiva triunfal. Ante sus interlocutores partidarios, que convoca a la quinta Presidencial, exhibe encuestas, porporcionadas por consultoras amigas, según las cuáles él supera por diez puntos al político mejor ubicado del pelotón de opositores, que según esos estudios es Mauricio Macri. Kirchner dibuja ante quienes lo visitan el esquema político que más lo seduce: él mismo encabezando una fuerza de, digamos, centroizquierda y Mauricio Macri como líder de otra, de centroderecha. Los visitantes están por lo general predispuestos a decir que sí a todo, puesto que van a pedir que el gobierno les facilite apoyo financiero.

Kirchner se dispone desde este martes a volver a la tribuna, rodeado de intendentes. Empieza en Lanús, acompañado por Darío Díaz Pérez. Piensa seguir por la tercera sección electoral (sur del Gran Buenos Aires) y quiere regresar a La Plata, alerta por la liga de intendentes jóvenes y rebeldes que están urdiendo el de la capital bonaerense, Pablo Bruera, el de Tigre, Sergio Massa, junto a otros, como los de Olavarría y Bahía Blanca.

Cuando Kirchner se mueve en la provincia de Buenos Aires, hay problemas para el gobernador. Daniel Scioli no estará el martes en Lanús. Tiene una buena excusa: ese día se encontrará en Miami, participando de la Conferencia de las Américas, un foro del que también forman parte Bill Clinton y el presidente de Costa Rica, Óscar Arias.

El tejado de Daniel Scioli

Ya antes de partir , Scioli soportó una seguidilla de jornadas con su techo cascoteado. Cuando le preguntan por qué mantiene su suerte amarrada a la del gobierno nacional, el gobernador suele explicar, adherido a su propio libreto, que está obligado a hacer “sin especulaciones”, aquello que sea “lo mejor para la provincia”. La verdad es que Buenos Aires atraviesa rigores financieros y llegará a fin de año con un rojo superior a los 5.000 millones. Hacia fin de la última semana, pequeñas y medianas empresas bonaerenses de la construcción informaron que la Provincia pretende cancelarles deuda con un bono a dos años. “Eso es liquidar a las pymes constructoras" se quejaron Fepycon y Apymeco, dos asociaciones que congregan al sector, donde, advirtieron, puede sobrevenir una debacle. Según datos oficiales, la construcción bonaerense perdió en el primer semestre de 2009 más de 10.000 puestos de trabajo. En ese contexto, el gobierno central apenas si gotea algunos fondos para paliar la crisis. Scioli entiende que son preferibles esos mendrugos a la ausencia total de ayuda. No quiere tentar al diablo. Sabe que las necesidades provinciales lo empujan irremisiblemente a una conducta pública que erosiona su principal capital político: su imagen en la sociedad. A diferencia de Néstor Kirchner, que parece haberse resignado ya al rechazo de la opinión pública y no tiene obstáculos en desafiarla para refugiarse en fuentes de poder ligadas al manejo de aparato y recursos, Scioli se desvive por mantener vivo el vínculo con la sociedad, con la esperanza de que ojos y oídos receptivos registren el esfuerzo de malabarista que le demanda mantener simultáneamente en el aire su ligazón con el mundo K y sus propios rasgos diferenciales. Lamentablemente para él, los que registran más rápido están en Olivos y reaccionan mal: le reclaman que se diferencie menos, que se pegue más; lo acosan con la idea de le podrían reclamar, llegando a diciembre, que deje la gobernación y asuma la diputación que ganó con su candidatura testimonial.

José Scioli, el hermano del gobernador,saludó esta semana en Roma al Papa Ratzinger. Las oficinas de prensa La Plata dieron prolijamente a conocer lo que el secretario General de la Gobernación le solicitó a Su Santidad: que ore para que en el país “haya más diálogo y menos confrontación”. Mensaje a García.

Como la lejana parábola de su hermano, Scioli intenta otras cuando dedica su atención a temas como la seguridad, el alcohol entre los menores, la droga o el horario de cierre de los boliches. No es preciso ser semiólogo para interpretar que está tratando de decir que él se ocupa de temas que inquietan a la mayoría y en los que otros –je, “otros”- no pierden ni un minuto.

Claro, la prosa hermética no resuelve los problemas. Como comprende que la ayuda ajena seguramente le será mezquinada, Scioli llevó a la Legislatura una propuesta de incrementos impositivos. Consiguió que se convirtiera en ley, pero no pudo impedir, en primera instancia, que los aumentos fueran descalificados como “impuestazo” ni que se movilizaran contra la medida las entidades agrarias y las administraciones portuarias (ya que estas temen que los impuestos terminen de quitarles competitividad frente a otras ofertas portuarias). El campo amenazó con un paro inmediato. Scioli convocó a dialogar, suspendió la aplicación de los aumentos y consiguió parar, así sea temporariamente, las protestas y promover un mecanismo participativo para mejorar las medidas. Rédito político: Scioli exhibe una vez más su estilo diferenciado; más allá de que la melodía que interprete no sea distinta (al menos hasta ahora) que la que se compone en el poder central, es capaz de dar marcha atrás, de escuchar críticas, de buscar colaboración ajena.

“Contundencia” en Kraft-Terrabusi

Mas pedradas al tejado: el gobierno nacional hizo ejecutar a la policía de la Provincia de Buenos Aires el duro desalojo de la planta de la empresa de alimentos Kraft. Aníbal Fernández le pidió a Scioli “contundencia” en el asunto, mientras declaraba a las radios que la Policía Federal “no reprime la protesta social” y la Federal, así comandada, permitía que la ciudad de Buenos Aires se volviera un caos durante varios días al hilo, bloqueada por piquetes variopintos. El gobernador tuvo que pagar, en Kraft, la factura de la extensa inacción de la autoridad nacional. El ministerio de Trabajo dejó avanzar las medidas de fuerza de los trabajadores de Kraft sin atinar a ninguna mediación efectiva ni a acto de autoridad alguna.

La empresa –una firma global con más de 10.000 empleados en el mundo- había despedido a 162 trabajadores, entre ellos a algunos con protección gremial por formar parte de la Comisión Interna o ser delegados o congresales del sindicato. La comisión interna, distanciada de la conducción máxima del gremio, impulsó medidas duras y la planta fue ocupada plenamente –es decir: se mantuvo sin operar- durante más de un mes. Ninguna de las partes aceptó la instancia de la conciliación. Cuando la situación escaló, el estado nacional le reclamó a la provincia que actuara. Un juez puso la firma para el allanamiento. A esa hora, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, “monitoreaba” la represión y el desalojo de Kraft desde Pittsburgh, Estados Unidos.

Scioli habrá tenido que pagar esta factura pero eso no cancela los pagarés que el gobierno central tiene por delante. En materia gremial, Olivos y la Casa Rosada apostaron sus fichas a la CGT y a la conducción de Hugo Moyano y sus aliados, y ahora se encuentra con que esas compañías no le son útiles para poner en caja conflictos en los que los trabajadores se movilizan detrás de cuadros de base combativos e independientes, enfrentados tanto con “la patronal” como con “la burocracia sindical”. Estos fenómenos se han repetido con daños sensibles para el gobierno: es el caso de los trabajadores de subtes en la Capital (comisiones internas que quieren un gremio propio, autónomo del de Transporte) y ahora el de Kraft. Hay vasos comunicantes entre estas líneas gremiales y una amplia red de cuadros militantes estudiantiles que le ofrecen caja de resonancia a los conflictos y les agregan potencial movilizador. Y esto ocurre cuando el gobierno se debilita, la economía se contrae y la situación social –fuera de las fantasías del INDEC- se ensombrece notablemente.

El gobierno, cuya táctica hasta el momento había consistido en cooptar vía uso de la caja movimientos barriales de sectores vulnerables o altos liderazgos sindicales, no conoce instrumentos para conquistar a estos nuevos actores que tienden a ganar protagonismo.

Por otra parte, el intento de levantar la olla jalando de la tapa, que llevó al oficialismo a aliarse con Moyano y congéneres, presenta ahora otro costo alto: ese maridaje entre gobierno y gremios adictos se encuentra rodeado por una densa atmósfera de sospecha. Esto, a raíz de las revelaciones sobre la canalización de medicamentos adulterados a través de diversas obras sociales gremiales. El funcionario del Estado que debía controlar que eso no ocurriera no lo hizo, pues estaba ocupado en recaudar óbolos de los adulteradores para la campaña presidencial de la señora de Kirchner.

Dado el activismo que han adquirido últimamente los jueces, aquel idilio entre gobierno y gran gremialismo oficialista corre el riesgo de desfogarse mayormente por el barrio de los Tribunales.

En esta columna se señaló tiempo atrás que se estaban creando las condiciones atmosféricas de un “mani pulite”, ese fenómeno que en Italia desarticuló el viejo sistema político y golpeó personalmente a muchas de sus figuras, montado sobre el emblema anticorrupción y basado en una alianza de hecho entre Periodismo y Justicia. En Argentina, en las últimas semanas ha trascendido una extensa nómina de casos que aluden a usos desviados del poder político (caudalosos subsidios otorgados dolosamente; terrenos vendidos a precio de regalo a personalidades del gobierno; operaciones de “apriete” lanzadas bajo la bandera de la AFIP; valijas con dólares que ingresan clandestinamente; ministros o secretarios que viven como maharajás y adquieren mansiones en Calafate, aviones o embarcaciones; ingresos de funcionarios que, de un año a otro se triplican en el orden de millones de dólares; y otros). Lo nuevo no reside sólo en que estos casos lleguen a los medios, sino que los jueces actúen con cierta celeridad. Néstor Kirchner ya ha sido citado por la justicia para que explique la fórmula que le permitió incrementar tan notablemente su patrimonio en pocos meses y también para que demuestre que no fue falsa la reunión de la conducción del PJ que decidió la intervención del peronismo de Catamarca y le trabó a Luis Barrionuevo la posibilidad de competir electoralmente. El fiscal consideró verosímiles las afirmaciones de Barrionuevo y los elementos de prueba que presentó.

Hechos como estos son los que avalan un diagnóstico en el que coincidieron la última semana el gobernador de Santa Fé, Hermes Binner, y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri: “El ciclo de Kirchner terminó”.

septiembre 21, 2009

PODER JUDICIAL: ¿JUSTO O CÓMPLICE?

Mientras el Poder Ejecutivo avanza hacia sus objetivos a paso redoblado y el Poder Legislativo, sin recambio legal hasta Diciembre, lo acompaña, la ciudadanía inerme pone sus ojos en el Poder Judicial. Duda de éste y de la incidencia sobre él de un Consejo de la Magistratura controlado también por el kirchnerismo. A pesar de todo, y como es el único poder que aún no ha sido sometido al escrutinio cuidadoso de la opinión pública, un buen número de dirigentes opositores y un cada día más numeroso conjunto de argentinos avispados por el cariz que han comenzado a tomar algunos juicios contra figuras del kirchnerismo y contra ambos Kirchner, por diversos asuntos que van desde el financiamiento venezolano de la campaña presidencial al injustificable incremento patrimonial, se preguntan si no es hora de reclamar al poder judicial que cumpla a rajatabla con su rol de protector del pueblo y su constitución.

Como muestra de esta nueva tendencia, se destaca Alberto Rodríguez Sáa, quien con una lectura atenta de la Constitución descubrió que la llamada Ley de Medios que impulsa el kirchnerismo y que ya ganó media sanción de la Cámara de Diputados, es anticonstitucional y ataca además las facultades federales sobre la prensa. San Luis va así a recurrir a la Corte Suprema de Justicia para plantear la inconstitucionalidad de esta ley, quizá en simultáneo con lo que se transformaría así en un ilegal tratamiento en el Senado.

Como hasta diciembre no se puede esperar mucho de un Congreso con sus representantes caducos y no renovados, y cuando aún después de contar con un Congreso representativo, habrá que luchar contra los vetos presidenciales, no parece mala idea reclamar un mayor protagonismo a los jueces y exigir a la Corte Suprema que respete los derechos constitucionales de los argentinos, allí donde no son respetados por malos gobernantes e infieles representantes. Desde el primer día de este foro, no hemos dejado de señalar la complicidad de la Justicia Electoral en la interferencia para impedir elecciones internas en el Partido Justicialista; la pregunta sigue pendiente. ¿Vale más la presión de un Kirchner que la voluntad de millones de afiliados? A la corrupción de un Poder Ejecutivo, ¿hay que sumar la corrupción del Poder Judicial? ¿O se trata de pocos jueces que el mismo Poder Judicial, con la ayuda de la opinión pública, puede señalar para limpiar su buen nombre y honor?

El Congreso precisaba hacer las paces con el pueblo a quien representa: las últimas elecciones, aunque haya todavía que esperar la coronación de su resultado, sellaron el nuevo pacto. Ahora le toca al Poder Judicial en general y a cada juez en particular, puesto bajo la lupa pública. También a la Corte Suprema, para dirimir si finalmente el Poder Judicial es árbitro o cómplice, amigo o enemigo del pueblo a cuya justicia debería servir.

septiembre 19, 2009

Panorama político nacional de los últimos siete días

Discordia y consenso
por Jorge Raventos

Con una pequeña ayuda de los amigos, el oficialismo atravesó expeditiva, exitosa, desprolija y previsiblemente la primera prueba para la imposición de su proyecto de control de los medios electrónicos, la de la Cámara de Diputados. Tuvo que pagar algunos precios, mayormente políticos, más allá de que Felipe Solá haya mentado la mítica “chequera” kirchnerista, versión recargada de aquella Banelco que se invocó durante el gobierno de la Alianza. El principal costo para el oficialismo residió en producirles una coartada a las corrientes que lo acompañan por izquierda (inclusive, en este caso emblemático, el Partido Socialista de Hermes Binner) y a algunos disidentes de la línea hamletiana, de modo de facilitarles a todos ellos el tránsito entre la crítica verbal a crédito y el voto de apoyo en efectivo.

Táctica del teru teru

En Olivos comprendieron que para superar el primer paso legislativo no iba a alcanzar con la propia tropa y que había que adquirir fuerzas de apoyo, por eso el oficialismo rompió la alcancía y gastó algunas de sus monedas: renunció temporariamente a facilitarles a las telefónicas el ingreso al negocio de los medios. La luz verde esta planificada para el acceso de Telecom, una empresa que el gobierno pretende ver pronto en manos amigas. “La sociedad todavía no está preparada para ese debate”, se resignó (o advirtió) el interventor del CONFER cuando tuvo que explicar la concesión.

Hay que admitir que la señora de Kirchner no profetizó en vano en la primera conferencia de prensa que dio después de la derrota electoral oficialista del 28 de junio. En aquella ocasión ella contabilizó a ciertas fuerzas –mencionó específicamente la que encabeza el cineasta Fernando Solanas- como aliadas potenciales del oficialismo. Solanas se apresuró entonces a desmentir que hubiera posibilidad alguna de acuerdos con el gobierno. Ultimamente, venía cuestionando con acidez el proyecto del Ejecutivo sobre medios, objetando un amplio número de aspectos que denunciaba. En definitiva, el bloque de su partido votó con el kirchnerismo y Solanas salió a justificar ese voto apoyándose en la concesión sobre las telefónicas y con el argumento de que “esta ley es mejor que la que existía”. Diputado electo por uno de los distritos más vigorosamente adversos al matrimonio presidencial, Solanas hace lo imposible para no salir en ninguna foto junto al gobierno. Pero a veces lo esencial es invisible a los ojos: aunque, igual que a finales de junio, en el plano verbal toma distancia del oficialismo; pero ahora Solanas actúa para ayudar al gobierno a sacar sus castañas del fuego.

Por cierto, Solanas no es único que en un lado pega los gritos y en otro guarda los huevos. Desde el peronismo disidente se señala al gobernador de Chubut, Mario Das Neves, como otro practicante eximio de la táctica del teru teru. Felipe Solá llegó a caracterizarlo como “el Plan B” de Néstor Kirchner. En verdad, la oposición suele comprar los amagues del chubutense. En este caso, lo oyeron decir que el proyecto oficialista era "muy malo" y "beneficioso para los amigos del poder" y se ilusionaron con contar con los cinco diputados que responden al gobernador. Habían olvidado que ya en otras ocasiones Das Neves ha formulado juicios duros sobre el kirchnerismo (con preferencia sobre Néstor Kirchner) y ello no fue obstáculo para que los legisladores provinciales actuaran de acuerdo a la mejor conveniencia de la Casa Rosada o de Olivos. Ni siquiera el hecho de que Néstor Kirchner viajara a Chubut a agitarle el avispero local y a activar una línea interna provincial rebelde consiguió conmover (quizás haya que decir: aún) ese comportamiento del gobernador Das Neves y sus congresistas.

Justicia y opinión pública: una alianza “mani pulite”

No es improbable que el oficialismo obtenga ayudas análogas en la Cámara Alta. En principio ha calculado con prolijidad el instante en que el proyecto con la media sanción de Diputados debe ingresar al Senado, de modo de que Julio Cobos no esté ejerciendo entonces la presidencia de la Cámara. Cobos ejercerá la presidencia de la Nación durante el viaje a Nueva York de la señora de Kirchner y eso lo obligará a ceder la titularidad de la Cámara Alta al senador Pampuro. En el gobierno calculan que de ese modo evitarán el envío del proyecto a cinco comisiones de la Cámara, como instruyó Cobos (creen que Pampuro lo mandará sólo a tres) y podrán impulsar así un trámite tan vertiginoso como el de la Cámara de Diputados.

La oposición ya prometió que, a partir del momento en que el Congreso refleje el mandato popular de la última elección, revisará esta ley (y otras). Entretanto, ha cuestionado la forma que adquirió su tratamiento legislativo (no se cumplieron plazos y procedimientos reglamentarios, alega) y el viernes denunció que el texto que se presentó a votación y se aprobó en el plenario de la Cámara difiere en varios puntos de lo que el oficialismo acordó con sus aliados y fue leído y aprobado en las sesiones de trabajo de las comisiones legislativas.

Así, el régimen de medios – más allá de que el gobierno consiga aprobar su proyecto a marcha forzada y sin el voto de los legisladores electos por el voto del 28 de junio – tiene un seguro destino de judicialización. Lo llevarán a Tribunales las empresas severamente afectadas por la norma oficialista, sectores de la oposición y también ciudadanos de a pie en defensa de las libertades de expresión y de información.

Que la cuestión llegue a la Justicia para dirimirse puede no ser una noticia agradable para el gobierno, que viene observando en algunos juzgados ominosas (prometedoras, se diría desde otro lado del mostrador) señales de autonomía. Señala con preocupación un analista próximo al gobierno: “De hecho, la caída electoral y el propio activismo del gobierno están alentando una coalición de naturaleza parecida a la que en Italia tomó el nombre de mani pulite (manos limpias) y produjo un terremoto en el sistema político. Fue una convergencia de sectores de la Justicia y la opinión pública, como la que se insinúa aquí.”

El paulatino debilitamiento del gobierno (derrota con el campo, caída electoral, derrumbe de la imagen del matrimonio, alejamiento de cuadros importantes) sumado a su “activismo” (es decir: la acentuación de los rasgos confrontativos) produce, en efecto, una combinación paradójica. El gobierno asume un protagonismo cada vez más imperioso y así suscita reacciones de actores que se sienten existencialmente amenazados, precisamente en el instante en que está más aislado y más débil en su relación con la opinión pública, circunstancia que aporta a los jueces una perspectiva de alivio y liberación de presiones y los vuelve de ese modo más activos a ellos.

Las instituciones

Si bien se mira: la Argentina, más que por un marco de normas e instituciones sólidas se mueve por relaciones de fuerza. De eso se habla , entre otras cosas, cuando se dice que el país ofrece baja seguridad jurídica.

El gobierno contó durante varios años con una relación de fuerzas favorable. Se la permitieron la óptima coyuntura económica internacional y un sistema político desarticulado después del “que se vayan todos”. Con altas marcas en las mediciones de opinión, aplicó a voluntad su fuerza, confrontó y arrasó a quienes observaba como enemigos, rivales o competidores potenciales. Trabajó para eternizar en el poder su pequeño armado político. En la aplicación de esa lógica, chocó al fin con el campo y perdió una batalla crucial, mientras cambiaban las condiciones económicas mundiales y la opinión pública iniciaba el divorcio. El gobierno no modificó por ello su lógica: adelantó caprichosamente las elecciones y hoy el país observa durante casi un año la convivencia entre dos legislativos, uno, mandato 2007 y otro votado en junio; aquel sigue aprobando leyes mientras éste, que tiene la legitimidad política de la elección reciente, espera impotente su turno.

El Congreso que vota estas leyes está cuestionado por la sociedad como una mera “escribanía del Poder Ejecutivo”, porque a través del predominante bloque oficialista ha entregado voluntariamente muchas de sus atribuciones a la Casa Rosada.

Pero a su vez, la Casa Rosada se encuentra colonizada por Olivos: el Poder Ejecutivo unipersonal, el presidente “casi monarca” que imaginó Alberdi, el actor central del sistema estatal argentino, cede en los hechos la autoridad a Néstor Kirchner. El mando máximo se ha trasladado, así, fuera de las instituciones.

En tanto, las provincias, anteriores a la Nación misma, han sido empujadas a un rol de legión empobrecida, expropiada y mendicante, condicionada por la caja central. En cuanto al vicepresidente, desde Olivos se pone en funcionamiento un coro de voceros (¿destituyentes?) que le piden que deje su cargo. Julio Cobos, por su parte, ha lanzado un mensaje: el país necesita acuerdos básicos, consenso, no discordia. No parece que vaya a dejarse intimidar por quienes le reclaman que salga “a la intemperie”. Sabe que tiene un rol institucional que cumplir.

Hay una relación directa entre la ausencia de instituciones sólidas y la propensión al aislamiento internacional. En un mundo cada vez más integrado y más competitivo, el cumplimiento de los contratos y de las normas es carta de presentación básica para asociarse al club, para aspirar a beneficiarse con los flujos de inversión que impulsan el crecimiento y el avance tecnológico. Romper contratos privados, cambiar reglas de juego arbitrariamente, tergiversar la información pública, vaciar de contenido los poderes institucionales es un camino sin escalas al aislamiento.

Por cierto: no se alcanzan instituciones sólidas sólo invocándolas o hablando de ellas. También ellas nacen de la política, es decir, nacen de una relación de fuerzas capaz de proyectarse más allá del poder circunstancial, de la acumulación facciosa o de los cambios de casaca oportunistas, para transformarse en arquitectura de una nación seriamente integrada hacia adentro y hacia el mundo.

La elección de junio ya insinuó la existencia de una relación de fuerzas que apunta en esa dirección. Se esperan arquitectos.